No puedes escoger cuándo ocurre una emergencia. Solo puedes escoger qué tan preparado estás cuando ocurre.
Para una empresa, municipio, escuela, hospital, instalación industrial o agencia de respuesta a emergencias, la preparación ante huracanes va mucho más allá de tener agua, baterías y un generador.
Un huracán puede provocar inundaciones, apagones, interrupciones en las comunicaciones, daños estructurales, emergencias médicas, incidentes con materiales peligrosos y dificultades para acceder a ciertas áreas, todo al mismo tiempo.
Entonces, ¿qué diferencia a una organización verdaderamente preparada de una que simplemente espera que todo salga bien?
Aquí te presentamos 7 errores comunes de preparación ante huracanes que debes evitar antes de que llegue la próxima tormenta.
1. Esperar a que llegue el huracán para comenzar a prepararse
Este probablemente sea el error más común.
Cuando un huracán ya se acerca a Puerto Rico, la ventana para prepararse se reduce considerablemente. Algunos equipos pueden agotarse, las cadenas de suministro pueden verse afectadas y el acceso a ciertas áreas puede complicarse.
La preparación para huracanes debe comenzar antes de que aparezca el cono de trayectoria.
Las organizaciones deben revisar periódicamente:
- Planes de respuesta a emergencias
- Protocolos de comunicación
- Procedimientos de evacuación
- Equipos de emergencia
- PPE y protección respiratoria
- Equipos médicos y de primeros auxilios
- Sistemas críticos y energía de respaldo
- Responsabilidades del personal
El objetivo no es simplemente tener un plan.
El objetivo es tener un plan que las personas sepan ejecutar.
2. Tener un plan de emergencia que nadie ha practicado
Tener un plan de emergencia guardado en una computadora o dentro de una carpeta no significa que tu organización esté preparada.
Imagina descubrir durante una emergencia que nadie sabe quién debe comunicarse con el personal, que la lista de contactos está desactualizada o que el equipo crítico está almacenado en un lugar inaccesible.
No es exactamente el momento ideal para descubrirlo.
Por eso, los adiestramientos de preparación para emergencias y los ejercicios prácticos son fundamentales.
Pregúntate:
¿Qué ocurre si se va la electricidad?
¿Qué hacemos si fallan las comunicaciones?
¿Qué pasa si alguien resulta herido?
¿Qué hacemos si nuestras instalaciones no son accesibles?
¿Cómo evacuamos?
Un plan se vuelve mucho más valioso cuando las personas han tenido la oportunidad de practicarlo.
3. Olvidar los primeros minutos después de una emergencia
Durante un huracán y sus consecuencias, los servicios de emergencia pueden estar atendiendo múltiples incidentes simultáneamente.
Esto significa que algunas organizaciones podrían necesitar manejar una situación internamente mientras esperan asistencia externa.
Aquí es donde contar con el equipo adecuado para respuesta a emergencias puede marcar una diferencia.
Dependiendo de las necesidades de la organización, la preparación puede incluir:
- AED y equipos de respuesta médica
- Equipo de protección personal
- Protección respiratoria
- Equipos HazMat
- Detectores de gases
- Equipos de rescate
- Iluminación de emergencia
- Equipos de comunicación
Pero la pregunta no debe ser solamente:
"¿Tenemos el equipo?"
También debes preguntar:
"¿Nuestro personal sabe dónde está, cómo accederlo y cómo utilizarlo?"
4. Tratar las comunicaciones como algo secundario
Puedes tener el mejor plan de respuesta a emergencias del mundo, pero si nadie puede comunicarse durante el incidente, ejecutarlo será mucho más difícil.
Los huracanes pueden afectar las redes celulares, internet, electricidad y transporte.
Por eso, las organizaciones deben establecer métodos alternos de comunicación y definir claramente:
- ¿Quién se comunica con los empleados?
- ¿Quién contacta a los servicios de emergencia?
- ¿Quién informa a la gerencia?
- ¿Cómo se contabiliza al personal?
- ¿Qué ocurre si falla el sistema principal?
Un buen plan de comunicación debe tener redundancia.
Porque durante una emergencia, tener una alternativa no es exagerar.
Es estar preparado.
5. Preparar a las personas, pero olvidar los materiales peligrosos
Para instalaciones industriales, farmacéuticas, manufactureras, de salud y otras operaciones especializadas, la preparación ante huracanes requiere una capa adicional de planificación.
Inundaciones, daños estructurales, derrames, interrupciones eléctricas y daños a equipos pueden generar riesgos adicionales después de la tormenta.
Las organizaciones que manejan químicos, gases, sustancias peligrosas o equipos industriales deben evaluar cómo proteger estos materiales antes, durante y después de un evento.
Esto puede incluir:
- Almacenamiento de materiales peligrosos
- Detección de gases
- Protección respiratoria
- PPE
- Respuesta ante derrames
- Procedimientos de apagado de emergencia
- Acceso a las instalaciones
- Inspecciones posteriores al huracán
El huracán puede ser la emergencia inicial.
Lo que ocurre después puede convertirse en una emergencia completamente nueva.
6. Asumir que los empleados sabrán qué hacer
Un plan de emergencia no debería depender de que todos recuerden una reunión que ocurrió hace tres años.
Los empleados cambian.
Las responsabilidades cambian.
Las instalaciones cambian.
Los equipos cambian.
Y los riesgos también cambian.
Por eso, el adiestramiento para respuesta a emergencias debe ser continuo.
Cada empleado debe conocer sus responsabilidades específicas antes de que ocurra una emergencia.
Por ejemplo:
¿Quién llama para pedir ayuda?
¿Quién busca el AED?
¿Quién administra primeros auxilios?
¿Quién desconecta los equipos?
¿Quién contabiliza al personal?
¿Quién se comunica con los líderes?
Cuando las responsabilidades están claras, hay menos confusión cuando aumenta la presión.
Y cuando cada segundo cuenta, la confusión puede costar muy caro.
7. Pensar solamente en el huracán y no en la recuperación
Aquí está una de las partes que muchas organizaciones pasan por alto:
La emergencia no necesariamente termina cuando pasa la tormenta.
Los días y semanas posteriores pueden traer apagones, daños a infraestructura, inundaciones, problemas de transporte, escasez de suministros, emergencias médicas y condiciones peligrosas.
Por eso, un buen plan de preparación para desastres debe considerar cuatro etapas:
PREPARAR
Identificar riesgos, establecer procedimientos, capacitar al personal y mantener los equipos.
RESPONDER
Ejecutar el plan de emergencia y proteger a las personas durante el incidente.
RECUPERAR
Restablecer las operaciones mientras se identifican y controlan riesgos secundarios.
MEJORAR
Evaluar lo ocurrido e identificar qué debe cambiar antes de la próxima emergencia.
Esta última etapa es fundamental.
Cada emergencia debe dejarnos mejor preparados para la próxima.
La verdadera meta de la preparación ante huracanes
La preparación no consiste en predecir exactamente qué va a suceder.
Consiste en estar preparado para que varias cosas sucedan al mismo tiempo.
Para organizaciones en Puerto Rico y el Caribe, esto puede significar prepararse para condiciones meteorológicas severas, inundaciones, interrupciones eléctricas, fallas de comunicación, emergencias médicas, materiales peligrosos y disrupciones operacionales.
Los programas de preparación más sólidos combinan:
Planificación + Adiestramiento + Equipos + Personas
Porque tener equipos sin capacitación no es suficiente.
Tener capacitación sin los equipos adecuados tampoco.
Y tener un plan que nadie practica no es realmente un plan.
En Paladius, nuestra misión ha sido clara desde 1992: Supliendo a héroes.
Apoyamos a organizaciones, municipios, primeros respondedores e instalaciones críticas con soluciones para respuesta a emergencias, preparación médica, PPE, protección respiratoria, HazMat, rescate y otras aplicaciones críticas.
La próxima emergencia no es el momento para descubrir dónde están las brechas de tu organización.
Identifícalas ahora.
¿Listo para fortalecer la preparación de tu organización?
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